Mr. Pinkerton

La influencia de Sherlock Holmes en Mr. Pinkerton

La influencia de Sherlock Holmes en Mr. Pinkerton

¡Hola muchacho!

¿Cómo has pasado estas fiestas navideñas?. Me comentaron que se lo hiciste pasar muy mal al pobre hombre que os hizo una visita disfrazado de Papá Noel. El hombre no podía saber que regalarte un DVD con tres películas de Tom Cruise era lo peor que podía haber hecho aquel día. Yo he pasado la Navidad esperando ansioso el estreno en enero de la nueva película de Sherlock Holmes. Ya sabes que es mi personaje detectivesco preferido. Fue la lectura de sus libros lo que me hizo a los diez años llegar a la conclusión de que mi futuro estaba ligado a las intrigas y a los casos a solucionar.

Mr. Pinkerton y el destape setentero

Mr. Pinkerton y el destape setentero

¡Hola muchacho!

¿Cómo te va todo?. Llevo tiempo queriendo ir a visitarte, pero creo que lo mejor es esperar al 6 de enero, y así te llevo de regalo ese muñeco Hannibal Lecter a pilas que me pediste. Sé que es sólo de plástico pero, sólo con verlo, da como escalofríos… La verdad es que yo estas navidades tendré un recuerdo para Jose Luis López Vázquez. Sí, muchacho, López Vázquez lo ha sido todo para dos o tres generaciones de españoles. Un gran actor y, sin duda, un cómico de los pies a la cabeza. Y sé que los muchachos como tú veis esas películas de los 70 como algo rancio, algo de abuelas… pero debes saber que esas películas suponían como una manera de evadirse, de salir del cascarón para muchos que vivíamos en una dictadura recatada. López Vázquez demostró su calidad como actor en algunos dramas, pero yo nunca olvidaré su etapa en el cine de destape.

La noche de Halloween de Mr. Pinkerton

La noche de Halloween de Mr. Pinkerton

¡Hola muchacho!

¿Cómo te fue en la noche de Halloween?. ¿Fuiste de celda en celda diciendo eso de trick or treat?. Aunque seguro que pediste un permiso especial para pasar esa noche en el cementerio. Ya sabes que no me siento cómodo con las tradiciones anglosajonas impuestas con calzador por los centros comerciales, así que esa noche decidí alejarme de mi piso, para así esquivar a los doscientos niños que esa noche van de letra en letra llamando a los timbres. Además, había pintado las paredes de la casa, así que decidí pasar la noche en la oficina. Marga me invitó a dormir con ella y su madre, pero decliné la invitación; no quería ser una carga para las dos. También pude haberme alojado en un hotel, pero me di cuenta de que nunca había pasado una noche entera en mi oficina, y qué mejor ocasión que aquella. Sin embargo, la noche que pasé allí fue… terrorífica. Me llevé mi edredón del cartel de “Casablanca”; mi idea era dormir sobre el enorme sofá de cuero negro de la entrada. Para conciliar el sueño, me llevé un libro perfecto para la ocasión: “Drácula”. El silencio y la tranquilidad reinaban en mi despacho. En ese edificio abundan las oficinas, y tan sólo viven tres familias, y ninguna con niños alocados. Andaba por la página 43 cuando, tras un leve titubeo, la luz se apagó. Me entró un ligero escalofrío, y recordé lo mucho que me asusta la oscuridad; por eso guardo en cada cajón un par de velas. Tras tropezarme con todos los muebles de mi despacho, agarré una de las ellas y la encendí. Comprobé que el apagón sólo afectaba a mi edificio; las calles permanecían iluminadas y radiantes. Ya sé, muchacho, que un hombre de mi edad no debería asustarse como un chiquillo, pero te puedo asegurar que cuando escuché un aullido de lobo, rejuvenecí hasta los siete años de edad, y me puse a gritar como un chaval recién asustado por su hermano mayor en una noche de tormenta. Maldije en ese momento todas las películas de miedo que había visionado hasta entonces.

El espíritu olímpico de Mr. Pinkerton

El espíritu olímpico de Mr. Pinkerton

¡Hola muchacho!:

¿Cómo se encuentra mi enfant terrible?. Espero que ya hayas superado la depresión post Madrid 2016. Ya sé que estabas muy ilusionado y que pensabas presentarte como voluntario y todo. Precisamente, estas últimas semanas he estado muy comprometido con la causa, ya que recibí una llamada del alcalde pidiendo mi colaboración y mi presencia en Copenhague: “Estimado Mr. Pinkerton, el alcalde y Madrid necesitan de tu astucia. Quiero que vengas con nosotros para que hagas de lobby, pero, sobre todo, para que pongas mil ojos y otros tantos oídos, y allá donde veas un contrincante hablando mal de nuestra candidatura, allá vayas a impedirlo. Las Olimpiadas del 2016 tienen que ser para Madrid”.

La Roma cinéfila de Mr. Pinkerton

La Roma cinéfila de Mr. Pinkerton

Ciao ragazzo!

Come va?. Bueno muchacho, podrás imaginar tras este saludo inicial que este verano he estado en Roma, la ciudad eterna. Como todos los años, me tomé unos días de vacaciones en agosto y decidí irme a la capital italiana. Durante cinco días no quería saber nada de casos, clientes, asuntos turbios, seguimientos ni robos de joyas; tan sólo quería disfrutar de lo que esa gran ciudad me pudiese ofrecer. Pero muchacho, un detective es como un Papa, que vaya donde vaya, y esté donde esté, no puede distanciarse de su profesión.

Cómo ser Mr. Pinkerton

Cómo ser Mr. Pinkerton

Hola muchacho:
¿Cómo está mi amigo más necrófilo?. Espero que soportando bien los calores de la celda. Dentro de lo que cabe es soportable, nada parecido a la ola de calor del año 2002, aquello sí que fue como revivir aquella película de “En el calor de la noche”…
Yo he pasado quince días un tanto angustiosos. [...]

Mr. Pinkerton y la cabeza de “Sleepy Hollow”

Mr. Pinkerton y la cabeza de “Sleepy Hollow”

¡Hola muchacho!
Me llegó la información de la crisis nerviosa que sufriste al saber que Nadal no llegó a la final de Roland Garros. No te vengas abajo; como ocurre en las películas deportivas, al final el bueno se saldrá con la suya y ganará el próximo año.
Te escribo con sudor en la frente y con [...]

Mr. Pinkerton y el secreto de Coco Chanel

Mr. Pinkerton y el secreto de Coco Chanel

Salut garçon!
¿Cómo estás?. Supongo que ya con ganas de que abran la piscina de tu clínica. Mi mayo empezó muy tranquilo, con casos muy de andar por casa. Ya sabes, seguimientos a trabajadores con falsa incapacidad, a hijos de adinerados atraídos por la mala vida, y cosas por el estilo. Pero hace una semana [...]

Yo fuí un Mr. Pinkerton adolescente

Yo fuí un Mr. Pinkerton adolescente

¡Hola muchacho!
Sé que en cuanto acabes de leer esta carta vas a ir directo a la dirección de tu clínica para pedir una plaza para mí, pues lo que te voy a narrar ahora puede llegar a cuestionar mi situación de cuerdo irremediable.
Paseaba por la céntrica Gran Vía un domingo por la tarde [...]

Mr. Pinkerton en busca de Woody Allen

Mr. Pinkerton en busca de Woody Allen

¡Hola muchacho!
¿Cómo pasaste las vacaciones de Semana Santa? Tengo entendido que te llevaron de excursión a ver el brazo incorrupto de Santa Teresa…. Cuando puedas me escribes y me lo cuentas. Yo mientras te narro mi último caso, el cual me ha resultado muy gozoso.
Estaba un lunes por la tarde en plena persecución (un ladrón [...]