“Los descendientes”
La web oficial se pregunta quien es ese tipo algo desaliñado que sale corriendo desesperado. Lo demás es vínculos a las redes sociales. La web en español tiene trailer, sinopsis, fotos y árbol genealógico.
El argumento: La historia se desarrolla en Hawai y sigue el imprevisible viaje que emprende una familia norteamericana en un momento crítico. Matt King, casado y padre de dos niñas, se ve obligado a reconsiderar su pasado y a encauzar su futuro cuando su mujer sufre un terrible accidente de barco en Waikiki. Matt intenta torpemente recomponer la relación con sus hijas, la precoz Scottie, de 10 años, y la rebelde Alexandra, de 17, al mismo tiempo que se enfrenta a la difícil decisión de vender las tierras de la familia. Herencia de la unión entre la realeza hawaiana y los misioneros, los King poseen algunas de las últimas zonas vírgenes de playa tropical de las islas, de un valor incalculable. Cuando Alexandra suelta la bomba de que su madre tenía una aventura amorosa en el momento del accidente, Matt tiene que empezar a mirar con ojos nuevos toda su vida, por no hablar de su herencia, durante una semana plena de cruciales decisiones. Con sus hijas a cuestas, Matt se embarca en la azarosa búsqueda del amante de su mujer. A lo largo del camino, donde se van alternando encuentros divertidos, conflictivos y trascendentales, Matt comprende que por fin se halla en la buena dirección para reconstruir su vida y su familia.
Conviene ver: “Los descendientes” es una nueva clase magistral de Alexander Payne a la hora de retratar historias cotidianas, pequeñas y muy humanas. Gran cine con muchos matices personales y llenos de sentido que se mueven en esta ocasión por el valor que tenemos que dar a nuestros seres queridos, a pesar de los altibajos, así como temas como el perdón, la redención y la muerte. La historia de un hombre que ve su vida desmoronarse y que tiene que enfrentarse ante una semana decisiva en la que se reencontrará consigo mismo y con sus familiares más cercanos. George Clooney está perfecto como ese hombre lleno de dudas que se enfrenta a sus miserias acumuladas y guardadas bajo la alfombra (algo habitual en el cine de Payne) que tiene que tomar las riendas de su vida después de abrir los ojos por primera vez a su realidad desmoronándose el aparente éxito y felicidad en la que vivía fruto de ser un autómata que ha seguido la corriente de las convenciones sociales que se esperan de un hombre de su edad. Clooney sigue recurriendo a algunos tics suyos algo cansinos pero hay que reconocer que posiblemente sea su mejor papel como padre desaliñado, fofo y sudoroso. Un tipo normal alejado de toda galanura. Un ejercicio de contención que el actor mantiene de manera magistral con un gran momento final de lucimiento personal. Emociona por como su interpretación ayuda a desnudar el alma del personaje potenciando enseguida la empatía con el espectador que es testigo y confidente de las debilidades y errores de un hombre corriente. Un gran acierto mostrar la amargura vital, y mostrar la insignificancia que somos ante todo lo que está ante nuestro alrededor y el devenir de los acontecimientos con los que luchamos cuando la cuenta atrás hacia la presencia de una muerte inminente impide que podamos decir a alguien lo importante que ha sido para nosotros. La principal habilidad de la película es tratar espinosos asuntos propios de una familia contemporánea llevándolo a cabo con una gran sensibilidad que cala en el espectador y que no renuncia a entretenerlo y mantenerlo absorto en la pantalla a través de esta road movie de redención personal y ponerse en paz con uno mismo y los demás. Payne sigue siendo sutil pero certero en su radiografía del ciudadano de a pie y de la sociedad en la que vivimos. Un ejercicio sin artificios y en el que las relaciones humanas al final lo son todo con sus momentos de felicidad y amargura. El director logra una vez más, a pesar de un ritmo reposado y sin efectismos, entretener y emocionar en un relato sencillo y enérgico que combina el dolor y la amargura con el humor y vitalidad de sus personajes. Aprovechando este despertar del personaje no duda en dejar la crítica sobre la ceguera de la sociedad ante la destrucción de países naturales como el que sirve de entorno a la película El reparto, no muy conocido lo que ayuda a dar veracidad, acompaña con sobriedad y emoción a Clooney destacando a Shailene Woodley como su hija adolescente. A destacar su escena de lágrimas mientras bucea en la piscina y el peso del secreto que lleva en su conciencia. La película llega a sus niveles más altos cuando están los dos en pantalla en una de las relaciones paternofiliales más auténticas que ha dado el cine reciente. Da gusto como el guión de la película dibuja tan bien a los personajes. Disfrutable y emocionante, los de lagrimal fácil tendrán que llevar pañuelos. Su único problema es el habitual en el cine de Alexander Payne. Buen material y todos los ingredientes bien aliñados pero al final el ser una película tan pequeña la convierte en algo que roza lo anecdótico no evitando el tópico del personaje que se da cuenta de que se puede redimir tras una vida vacía haciendo algo noble. Le falta rematar y conseguir una obra maestra, algo de lo que siempre se queda cerca pero sin llegar a conseguirlo. Una cinta por la que pase a la historia y se convierta en referente. Con decir que muchos recordamos su corto de seis minutos para “Paris je t´aime” como su trabajo más completo y satisfactorio. Una joyita que recomendamos recuperar. No obstante, sin duda es una de las películas del año en la que se demuestra porque Payne es “el padre” del cine indie norteamericano actual gracias a un cine muy humano y auténtico.
Conviene saber: Quinto largometraje de Alexander Payne que llega siete años después de “Entre copas”. Basada en la novela de Kaui Hart Hemmings. Ganadora de 2 Globos de Oro en la categoría de drama (película y actor), es una de las favoritas para los próximos Oscar.
La crítica le da un OCHO


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