Venecia 2010: Natalie Portman maravilla con un cisne negro tortuoso
Querido Teo:
Cada vez provoca más indiferencia la indiferencia de los Festivales a la hora de recibir las películas. Cada uno tiene su opinión, y los gustos son muy dispares, pero parece que no hay Festival en el que la película inaugural no reciba pitos y aplausos a partes iguales. Es como si se intentara comprobar que tanto los pulmones como las palmas están a punto por todo lo que pueda pasar. Eso es lo que le ha pasado a la película inaugural de esta edición. “Black swan” de Darren Aronofsky, a pesar de ello, da la impresión de haber dejado poso y una sensación positiva. Desde luego es una película más cercana a “El luchador” (película que hace dos años se alzó con el premio gordo en el Festival) que a su fallida “La fuente de la vida”. Y es que según Aronofsky el mundo de la lucha libre y del ballet tienen más cosas en común de las que nosotros pensamos: “Siempre he considerado las dos películas como piezas compañeras. Están muy conectadas y las personas podrán ver dichas conexiones. Es curioso, porque la lucha es considerada por muchos como el arte más bajo, si es que siquiera lo podemos llamar arte, y el ballet algunas personas lo consideran el arte más elevado. Pero lo que fue sorprendente para mí fue lo similares que son los artistas o practicantes en estos dos mundos. Ambos hacen un uso increíble de su cuerpo para expresarse. “






