Woody Allen, el asturiano
Querido diario:
Woody Allen debe de preguntarse si en su próxima reencarnación será francés, inglés o asturiano, pero sea como sea, su escudo de armas tendrá un clarinete rampante y el lema: “si esta no les gusta, acabo de terminar otra”. Esto lo dice con frecuencia y lo ha dicho esta noche en la casa de cultura de Avilés, invitado por los movedores de las actividades del centro Niemeyer. Mientras los doscientos invitados veían entregados la película, Woody se largaba a cenar a su restaurante favorito de la ciudad, el Tataguyo, que es como decir el abuelo. Woody es un abuelo por fuera pero sigue vivo por dentro. Sólo un vivo puede sumar 45 películas y seguir andando por la calle con normalidad. Por allí andaban dos psicos, Ferran y Bárbara, que siguieron a Allen en sus presentaciones asturianas. Y esto me han metido por la gatera de mi celda…






