Escalofríos de cine: “La profecía”, o ¿666 era el prefijo de…?

Escalofríos de cine: “La profecía”, o ¿666 era el prefijo de…?

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Querido Teo:

“Cuando los judíos regresen a Sión, un cometa surque el cielo y el sacro imperio renazca, entonces tú y yo moriremos. Del mar eterno surgirá aquel que creará poderosos ejércitos, y volverá al hombre contra su hermano, hasta que ya no exista más…”

Esta apocalíptica cita, que un buen día escuché en la fabulosa “La profecía”, me engañó… ¡y de qué forma!. Pues habiéndome atrevido a recitarla mencionando el Apocalipsis como fiel fuente del guión, olvidé el nimio detalle de haber leído antes el último libro del nuevo testamento, ¡qué pereza!… Torpe de mí, pues la parrafada en cuestión fue inventada por el guionista David Seltzer que, claramente, se quedó con todos nosotros, o por lo menos con un servidor, en un evidente intento de embelesarnos hasta el extremo, con aquella historia proveniente de las profundidades de nuestro miedo.

Sea como fuere, y torpezas aparte, la película que Richard Donner logró filmar allá por 1976, pasará, sin titubeo alguno, a la historia del cine de susto como una de las obras que mejor supo reflejar e intrigarnos acerca de la posible existencia del anticristo (precisamente “El anticristo” fue la primera opción para el título). Este absorbente relato lo fue en gran parte por la pasión con la que el director de “Superman” logró enseñarnos las escenas clave, tan impactantes como vigorosas, ¡cómo para parpadear!. El empalamiento del sacerdote, el ataque de los perros en el cementerio o el de los monos en el zoo, o aquella memorable del triciclo, que junto a la de Kubrick en “El resplandor”, pasará a los anales cinematográficos como el paseo en velocípedo más angustioso jamás rodado… A diferencia de lo que hizo Polanski en “La semilla del diablo”, que dejó más a la interpretación, o al deseo de cada uno lo viable de lo que estaba viendo, aquí se trató en todo momento de apoyarse en un guión firme que fuera explicando y dándole verosimilitud, con sus continuas referencias bíblicas o en expertos en materias varias, a todo lo que iba sucediendo a lo largo de la trama. Resultado, aquellas escenas y estas continuas citas terminaron por convencernos de que el diablo, el falso profeta y el anticristo, de una forma o de otra, terminarían irremediablemente por sumar dieciocho.

Robert Thorn es un diplomático americano destinado en Roma al que un sacerdote convence para que acepte en adopción a un niño salido de no se sabe muy bien dónde, en sustitución de su hijo nacido muerto aquella noche de un 6 de Junio a las 6:00 horas. Su esposa jamás sabrá la verdad. A partir de aquí, un escalofrío recorrerá a todo aquel que se atreva a ver la película sin la compañía adecuada a la que asirse en caso de apretón. La mera presencia de la criatura de cinco añitos desencadenará la muerte de cualquiera que le mire mal, empezando por su madre. Este hecho, y las advertencias de un enajenado sacerdote, harán que Thorn, junto con un fotógrafo descubridor del entuerto, investigue hasta descubrir la verdadera procedencia de su retoño y que no es otra que el vientre de un chacal, como madre adoptiva, y la de Lucifer como padre biológico. El final, tan sobresaliente como genial, es de esos que le dejan a uno con la boca abierta, sediento de más… ¡lástima de secuelas!.

“Ave versus Christus…”, rezaba una de las melodías de la banda sonora que Jerry Goldsmith ideó para la ocasión… y es que no se escatimó en detalles. Si la música es de importancia capital en este tipo de pelis, aquel Ave Satani nos heló la sangre, nos hizo buscar la luz más cercana y, por lo menos al que suscribe la presente, nos hizo creer que el amigo Belcebú no andaba muy lejos. No podía haber mejor forma que romper una maldición, la del genial compositor americano que obtendría su único Oscar de un total de ¡¡¡17 nominaciones!!! por esta escalofriante partitura contribuyendo que, junto a “El exorcista” y “La semilla del diablo”, estemos ante los tres grandes clásicos referentes del cine apocalíptico que se atrevieron a sumergirse en el lodazal de lo desconocido desafiando a todo y a casi todos. La extraordinaria aportación de “La profecía” siempre será la introducción de los tres seises como elemento identificador del maligno y, aunque seguramente se hubiera ya ideado en alguna anterior producción, es en nuestra película dónde abierta y definitivamente se le puso número al DNI de Don Luzbel Leviatán Satanás. A partir de aquí, la combinación, orden e incluso transformación de esta cifra, se utilizará recurrentemente, cada vez que se necesitase fotocopia del mismo. Obvios ejemplos serán “El día final”, “El día de la bestia”, etc.

Podría pensarse que para una película de terror, a priori menos atractiva para las estrellas de la época, podría valer cualquiera capaz de gritar en estéreo o poner cara de perturbado. No fue así, pues pocas veces en el género un casting resultó tan acertado, empezando por Gregory Peck que dotó a su personaje de una interpretación inolvidable, pasando por la desencajada niñera, cual Mary Poppins, esta vez sin un poco de azúcar, hasta llegar al verdadero protagonista de todo esto y sin el que una presencia creíble todo se hubiera ido al garete… el niño.

Al parecer se escogió al angelito entre incontables pretendientes; dudo mucho que la mirada hacia atrás por encima de su hombro, al final de la peli, de cualquier otra criatura hubiera sido más aterradora que la de Harvey Stephens. Damien nos mira directamente a los ojos, leemos aquella cita del Apocalipsis: “Aquí está la sabiduría. Que aquel que tiene entendimiento cuente el número de la Bestia, porque es el número de un hombre y su número es 666…” y tras comprobar que en ella esta vez no hubo engaño, directamente nos echamos a temblar…

Vídeo

César Bela

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Comentarios

Cucho - 21.08.2012 a las 19:58

Buena reseña, recuerdo perfectamente que yo era un retoño, y me impesiono bastante la cinta, fueron de esas que no te dejan dormir, pero a la vez me fascino , la pasaron por la tele abierta y yo fui el unico que no corrio, primos y hermanos, simplemente no la vieron, buenos recuerdos .

María - 24.08.2012 a las 00:15

Cómo se podría decir sin repetirse que me fascina cada uno de tus artículos… no solo nos presentas una película inolvidable dentro del cine de Terror, sino que nos deleitas con numerosísimos detalles que hacen que sea más atractiva y nos cautive si cabe mucho más…..excelente… los dos.

Npg - 09.10.2012 a las 20:14

Gracias por deleitarnos con su sabiduría señor Bela, estoy deseando leer otro artículo suyo, espero no se demore mucho.

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