“Siempre imaginas, como actor, bajar con una ametralladora por una calle de tierra al lado de Bill Holden al final de “Grupo salvaje” mientras escuchas sonar esa música.” (James Woods)
Sam Peckinpah es el único director al que los puristas perdonan la utilización del ralentí para mostrar las balas atravesando cuerpos, que tanto atrae a Tarantino. El esquema del llamado western sucio, etiqueta acuñada por el crítico norteamericano Richard Schickel a raíz de “Grupo salvaje”, abarca a un conjunto de westerns con persecución, en la que los perseguidores se ven atrapados en un círculo vicioso que crean inconscientemente y se destruyen.
Peckinpah parecía uno de sus propios personajes, autodestruido, a finales de los años sesenta. Había pasado de hacer una televisión diferente al cine, pero con el principal resultado de labrase fama de alcohólico, irrespetuoso y maniático. Llevaba ya casi cuatro años sin dirigir, sintiendo el vacío del sistema de los estudios. Precisamente la venta de Jack Warner de su Estudio a una productora más pequeña, en la que Peckimpah conocía a un ejecutivo, provocó la aceptación de la historia que, para algunos, es un referente tan valioso como la mismísima “Asalto y robo de un tren”, el primer western de Hollywood en 1903. De hecho en el año 1900 se habían cometido veintinueve atracos a trenes, la mayor parte de los cuales fueron atribuidos al famoso “Wild Bunch” (Grupo salvaje), encabezado por Harvey Logan (Kid Curry) y por George Parker (Butch Cassidy).
Un dato que se comentó en su día, imposible de contrastar, fue que se dispararon más cartuchos de fogueo durante la filmación que balas reales durante toda la Revolución mejicana. Se contaron cerca de noventa mil casquillos usados, un derroche que provocó el ataque de las organizaciones conservadoras y buena parte de los críticos por tanta violencia explícita, aunque hoy “Grupo salvaje” es muy apreciada e incluso mitificada por su visión particular, violencia a cámara lenta.
Para el montaje, Peckinpah llamó a Lou Lombardo, tal vez el otro gran artífice de la obra. “Ya sé que Sam había usado la cámara lenta antes, pero como en Grupo salvaje iba a haber muchas muertes, empezamos a hablar de rodar los tiroteos a diferentes velocidades y mezclar en el montaje los segmentos a cámara lenta y los normales». La cámara lenta, por sí sola, permite prolongar el tiempo. Sin embargo, al mezclar planos rodados a diferentes velocidades en los momentos en que se desata la violencia, se genera una tensión interna dentro de esa secuencia de planos. Esta tensión se ha convertido en el distintivo de Peckinpah en lo que se refiere a la violencia en la pantalla.”
“Grupo Salvaje” se rodó entre marzo y junio de 1968. Eran tiempos de cambio, rechazo a la guerra de Vietnam, magnicidios, violencia callejera y un acceso fácil a las armas. De hecho, con esta película se inició ese debate sobre las armas y su venta en Estados Unidos que aún no ha sido resuelto.
El lugar elegido fue el pequeño pueblo de Parras, en el norte de la Sierra Madre oriental. Era la localización perfecta, con un clima cálido muy seco, y donde el progreso no había llegado aún. Estaba a punto de instalarse la red eléctrica pero pagaron al pueblo para que la retrasara seis meses.
Lideraban el reparto un grupo de actores ya consagrados, William Holden, Robert Ryan, Edmond O´Brien, Ernest Borgnine, Ben Johnson y Warren Oates. Otros, como Lee Marvin o Robert Mitchun estuvieron entre las opciones descartadas. William Holden describía con detalle como Peckimpah se enfrentó, sin inmutarse, a casi todos ellos, cuando comprobó que no se sabían las frases de una de las escenas. Les dijo: «Caballeros, les he contratado para trabajar en este filme como actores. Y yo espero que los actores sepan su papel cuando vienen a trabajar. Estoy dispuesto a darles veinte minutos, pueden ir donde quieran y aprenderse sus frases. Pero, cuando vuelvan, si no saben actuar, serán sustituidos.”
Según Holden, nunca antes había visto a tanta gente frenética, perdiéndose entre los decorados, tratando de memorizar urgentemente sus diálogos. Tampoco nunca antes, ni después, los participantes en una película de Peckimpah coincidieron en que el director se estaba dejando la piel, se percibía toda su ilusión y la conciencia de que se jugaba su futuro en el proyecto.
Uno de los cambios más sorprendentes que Peckinpah hizo al guión, se produjo en la casa de su amigo Emilio Fernández, «el indio», con quien había hecho amistad durante el rodaje de “Mayor Dundee”. Peckinpah ya le había dado a Fernández el papel del general Mapache, y quería hablar con él tanto del guión como de la incorporación de actores mexicanos al reparto.
El director lo recordó así: «Yo estaba allí sentado con Emilio y con seis chicas, todas suyas, así que allí estábamos Emilio y yo hablando del guión y de repente va y me dice: “¿Sabes? Cuando el grupo salvaje entra en una ciudad así, me recuerda a cuando yo era niño y cogíamos un escorpión y lo tirábamos encima de un hormiguero…” Y yo dije: “¡Qué me traigan un teléfono!” Y llamé al productor en California y le dije: “Quiero hormigas y quiero escorpiones, y no me importa cómo, ¡pero tráemelas aquí!» Y a partir de entonces, así fue como vi la película. Empecé a rescribir inmediatamente para plasmar sobre el papel ese comienzo tan bueno…».
Una vez terminado el rodaje, se regrabó aproximadamente un treinta por ciento de la banda sonora. Holden grabó unas 150 frases y Borgnine unas 90, pero prácticamente todo el reparto con frase pasó por el estudio de sonido porque para Peckimpah era de importancia vital que se entendiera perfectamente todo el texto. Pero eso no fue tan radical como repetir completamente la banda de efectos de sonido después del preestreno. Un testigo recordó para una biografía que a Sam le parecía que los encargados de los efectos habían hecho una chapuza, y según él tenía razón. “Grabó todos los disparos, todo, desde cero. Entró allí gritando:“Quiero que cada una de las pistolas tenga una actitud diferente. Quiero que la de Pike tenga una actitud especial, que el rifle de Ryan suene con una personalidad diferente a la de todos los demás caza recompensas que están en el tejado. Y quiero que el arma de Strother Martin sea estruendosa… ¡una escopeta para cazar búfalos!. Cada arma tiene que tener un sonido que encaje con el hombre que la lleva. Y ese tren… ¡Quiero que ese cabrón ruja como el Infierno!.”
Pues bien, Sam armó una gorda con aquella pista de efectos. La realidad es que consiguió que alcanzase un nivel de calidad que les valió un premio al mejor sonido.
También el autor de su banda sonora, Jerry Fielding, entendió que valió la pena pasar por un enfrentamiento artístico con Peckimpah que enfrió sus relaciones en adelante: “Era una película que podría haber pasado desapercibida si no hubiera sido por la manera excesiva y explosiva en que muestra la violencia. Ahora hay mucha gente que le reprocha a Sam haber hecho Grupo salvaje, porque dicen que sólo la hizo para llamar la atención. Pero incluso aunque así fuera, que yo estoy seguro de que no, incluso aunque así fuera, sigue siendo una obra increíble. Creo que vi la película unas 400 veces mientras componía la banda sonora, y he de decir que, en todo ese tiempo, no recuerdo ni una sola escena que me hiciera torcer el gesto, algo que no puedo decir de ninguna otra película en la que haya trabajado.”
“Grupo salvaje” fue la única producción Warner Bros que se abrió paso hacia los Oscar, está en la lista elaborada por The New York Times de las diez mejores de aquel año, y aunque Warner siempre sostuvo que nunca dio beneficios, la escogieron ellos mismos como un clásico del cine para las veinte primeras películas que el Estudio ofreció en venta directa para el mercado doméstico. Se ha dicho que parece haberse convertido en uno de los “fracasos” con más éxito de la historia del cine.
Hoy a las 22:00 la puedes ver en TCM (dial 46 de Digital +)
Una obra mestra. Arte, del selecto, del que no le pasan los años. Un clásico.
Días de radio -
27.06.2009 a las 09:47
Canciones para un programa de radio que ya no está
Primera Hora
101 – Rufus Wainwright – Going to a Town.
102 – Jeff Buckley – Lilac Wine.
103 – Suzy & los Quattro – Lipstick to Japan.
104 – Sammy Davis Jr. – What Kind Of Fool I Am.
105 – Pavement – Frontwards.
106 – Whitesnake – Here I Go Again.
107 – The Kinks – A Well Respected Man.
108 – Evanescence – Going Under.
109 – Mando Diao – Dance With Somebody.
110 – T. Rex – Jeepster.
111 – Countdown Kids – Waltzing Matilda.
Segunda Hora
201 – Lou Reed – Perfect Day.
202 – Snake River Conspiracy – Breed.
203 – Mylo – Destroy Rock And Roll.
204 – Budapest – Is This The Best It Gets.
205 – Appleton – Don’t Worry.
206 – Kenny Rogers – Coward Of The County.
207 – Madee – The asteroid is falling.
208 – Dredg – Bug Eyes.
209 – Elysian Fields – Black Acres.
210 – Zen Guerrilla – Staring into Midnite.
“Los chicos del maíz” es una de las películas más desasosegantes basadas en una obra de Stephen King por todo lo que tiene de inquietante. Un matrimonio viaja por las carreteras usamericanas hasta que se pierden en un pueblo donde todos los que allí residen son niños. Uno de los mayores éxitos comerciales de las adaptaciones de King en la década de los 80. Los Estudios no evitarían la tentación de rodar varias secuelas que estirarían al máximo la premisa. Stephen King publicó en 1978 en “El umbral de la muerte”, una serie de cuentos entre los que se encontraba el que nos ocupa. Algunos acusaron a King de haberse inspirado descaradamente en una de las películas cumbres del cine español de género “¿Quién puede matar a un niño?” de Narciso Ibáñez Serrador, estrenada dos años antes. Si King se aprovechó del fanatismo religioso para la película (los niños viven como una comunidad que ve a los campos de maíz como un tótem), Chicho lo haría más desde una perspectiva social propia de la época de la transición. En todo caso, los niños malignos eran unas bazas demasiado tentadoras que los dos aprovecharon.
Banda sonora compuesta por John Powell del que últimamente nos ha llegado “Cómo entrenar a tu dragón”. Se trata de una banda sonora donde abunda un tono cool un poco desfasado, bastantes temas de acción y una innegable influencia flamenco-andaluza en los temas referidos a España. Lo que podría ser un disparate auditivo, no lo es tanto. Incluso algunos de los temas están logrados como el último corte de la banda sonora: Going To Cape Horn? Take A Jacket. Otros no dejan de ser explotación de tópicos, como el tema de la famosa (antes de estrenarse la película) escena del encierro con toros: Bull run, a base de explotar la guitarra española.
Antonio Gamero nos ha dejado a los 76 años siendo algo más que el abuelo de Manolito Gafotas. Es un poco triste como la memoria se va borrando y las viejas glorias de nuestro cine son recordadas ante el gran público con el último pelotazo que les dio la madurez. Gamero fue el abuelo de Manolito Gafotas pero también uno de esos rostros habituales del cine español, siempre en roles secundarios. Ha participado en más de 200 películas y muere siendo fiel a unos ideales comunistas de los que ha hecho gala toda una vida.
¿Qué tal te encuentras con estos calores?. Este año parecía que no iban a llegar nunca y ahora nos quejamos de que hace demasiado calor. La gente nunca está satisfecha con lo que tiene, como siempre. Y el verano es siempre tan corto… bueno, aquí estoy yo, sentada en una terraza, preparando mis vacaciones de verano, largamente deseadas durante el año. Este verano he decidido hacer una ruta por festivales de cine, así que tengo a mano un listado con todos los festivales de cine de los que tengo constancia y que se celebren en verano, así como las fechas de su celebración y lo más destacado de cada uno. Mi plan, Teo, es ir saltando de festival en festival como si se tratase del juego de la oca, ¿todavía juegas a la oca con tus compañeros?. Yo siempre lo he considerado un juego muy divertido. ¡Vaya!, creo que me he ido por las ramas, volveré a centrarme en lo que te estaba contado, mis vacaciones de verano, y no es por darte envidia que te lo cuento todo, de verdad, palabra de “girlscout”.