50 películas que hay que ver antes de morir: “La ley del silencio” (1954), fuerza Brando
Al margen de la tómbola de Hollywood, Marlon había confirmado que no se trataba de un actor más. Esta secuencia se ha instalado como una de las mejores de la historia. La habrás visto muchas veces pero recuérdala….
“Yo podría haber sido un buen contrincante”, le dice Marlon a su hermano, con amargura. Esta frase, con imitación de entonación incluida, ha quedado en Usamerica, como aserto irónico del fracasado que lamenta las oportunidades perdidas.
Años después el propio Brando decía: “En una película, en la que yo actuaba, llamada "La ley del silencio" , había una escena en un taxi, en la que me confío con mi hermano, que va a entregarme a los gángsters, y yo me lamento de que nunca se cuidó de mí, de que nunca me dio una oportunidad, que podría haber sido un aspirante al título, podría haber sido alguien, en vez de un vagabundo… “Deberías haberte cuidado de mí, Charley”. Era muy emocionante. Y la gente, a menudo, hablaba sobre ella: “Oh, Dios mío, qué escena tan maravillosa, Marlon, bla bla bla bla bla”. No era maravillosa en absoluto. Lo que era maravilloso era la situación. Todo el mundo piensa que podría haber sido un aspirante al título, que podría haber sido alguien, todos piensan como si fueran vagabundos en parte, algunos de ellos. No vagabundos, pero no están satisfechos y podrían haberlo hecho mejor, podrían haber sido mejores. Todos notan una sensación de pérdida con respecto a algo. Así que eso fue lo que emocionó a la gente. No era la escena en sí…. De la forma que estaba escrita, tenías a ese tipo apuntando con una pistola a su hermano. Y yo dije que eso no era creíble, no creo que un hermano vaya a disparar a otro. No había ninguna indicación en el guión del tipo de relación que tenían, no es que fuera no creíble; era increíble. Así que lo hice como si él no pudiera creerlo, y eso quedó incorporado a la escena.”
«Cuando Marlon recogió el guante y se lo puso en la mano, aquello se convirtió en el catalizador para que yo me quedara en la escena», explicó Eva Marie. «Antes me sentía incómoda, deshonesta, me preguntaba por qué estaba hablando con él, pensaba que tenía que irme. Ahora que él tenía el guante, yo quería recuperarlo, y eso me daba una razón para quedarme.»Carlos López-Tapia

