Ray, Rocco y Ovedito

El oso mitómano: Ovedito y sus fotos en los Oscar 2010

El oso mitómano: Ovedito y sus fotos en los Oscar 2010

Querido diario:

Ovedito, como buen oso mitómano que es, no se perdió esta gala de los Oscar. Dispuesto a zamparse todo lo pillara pero también con su inseparable cámara de fotos para inmortalizar algunos de los mejores momentos que se viven en los alrededores del Kodak en una jornada en la que Los Ángeles se paraliza y vive por y para sus estrellas. Como siempre allí, pero en este caso a lo bestia. A los Oscar hay que ir con clase y Ovedito no quiere ser menos. Se alquila una limosina kilométrica.

Las crónicas de Ray: En las fiestas post-Globos de Oro

Las crónicas de Ray: En las fiestas post-Globos de Oro

Querido Teo:

A estas alturas los Globos de Oro han repartido sus premios y es el momento de hacer una revisión a lo que las cámaras nunca mostraron. Una de las fiestas pre-celebración de Globos de Oro tuvo como escenario el mitico Chateau Marmont en pleno Sunset Boulevard. La fiestorra celebraba el premio Cecil B. De Mille que la Hollywood Foreign Press concedió a Martin Scorsese y alli estuvieron junto a Marty, Leo Di Caprio, Robert De Niro, Martin Landau ,Mike Tyson, Tobey Maguire, George Clooney y hasta un total de 1100 invitados que hicieron imposible el poder andar con cierta facilidad por el patio cubierto donde se celebró el acontecimiento. El buffet de comida medio italiana dejaba que desear, debido a la presencia de algo que llamaban paella y que no dejaba de ser arroz con chorizo y gambas. No obstante, las mesas con salami, queso y prosciutto y el bar repleto de bebidas alcoholicas hicieron el evento mucho más llevadero.

El oso mitómano: Ovedito y su lluvia de albóndigas

El oso mitómano: Ovedito y su lluvia de albóndigas

Querido Teo:

Con el estreno de “Lluvia de albóndigas” en los cines hoy te traigo un reportaje de mi veraneo en Cancun, donde tuve el placer de ser testigo del cocinado de la mayor albóndiga del mundo, que con un peso de 35 kilos, pasó a formar parte del libro Guiness de los Records. La verdad es que el record duró poco porque el pasado 9 de noviembre un restaurante italiano logró cocinar una albóndiga de 100 kilos. Pero por un breve momento en la historia fui testigo de honor de tal evento. En realidad todo se trataba de un acto promocional de la película que narra las aventuras de un científico que logra transformar el agua de lluvia en comida en un experimento que acaba saliendo mal, sumiendo al mundo en una gigantesca borrasca que inunda las ciudades de muslos de pollo, trozos de pizza gigantes, spagettys, donuts y pasteles de crema.

El oso mitómano: Un encuentro con John Landis

El oso mitómano: Un encuentro con John Landis

Querido Teo:

Aquí me tienes con mi héroe John Landis, el mismísimo director de mi adorada “Blues Brothers” y que, ahora que estamos en plena fiebre Michael Jackson, realizó el video clip de “Thriller”, un antes y un después en el género de los videoclips. El hombre es polifacético. Comenzó humildemente como director gamberrete de un par de cutre comedias de los 70, “Schlock” con su amiguete Rick Baker haciendo de gorila muchísimo antes de ganar sus bienmerecidos Oscars por “Gorilas en la niebla” y “Kentucky Fried Movie” que anticipaba el género de películas de gags tipo “Aterriza como puedas” y las actuales sagas de “Scary Movie” y, hasta si me apuras, la nueva “Spanish Movie”.

Las crónicas de Ray: En la premiere de “This is it”, el megaconcierto de Michael Jackson que nunca fue

Las crónicas de Ray: En la premiere de “This is it”, el megaconcierto de Michael Jackson que nunca fue

Querido Teo:

Tras haber vivido el día en que el rey del pop, Michael Jackson, murió, ¡cómo me iba a perder la premiere mundial de “This is it”!. El film del megaconcierto que nunca fue. Así que me acerqué al Nokia Center en el corazón de Los Angeles junto a Ovedito, el oso mitómano, para asistir a la proyección y posterior fiestorro. La cosa tenía su morbo porque fue precisamente este pabellón el que sirvió como sala de ensayos de Michael en sus últimos días. La llegada a la alfombra roja fue un tanto surrealista dado que en el adyacente pabellón del Staples Center los Lakers jugaban el primer partido de la temporada. Fans de Michael Jackson y fans de Pau Gasol juntos pero no revueltos.

Rocco y sus estrellas: El descanso del guerrero

Rocco y sus estrellas: El descanso del guerrero

Querido Teo:

Dicen que la música amansa a las fieras. Melón no lo necesita. El perro con tamaño de caballo, forma de mesa peluda y el mejor entrenador del mundo a la hora del paseo, duerme mansamente tras 14 años de vivir como una estrella. Tampoco lo necesitó en vida menos los 4 de julio. Aunque nació en Valencia (California) no era un perro fallero y los fuegos artificiales le ponían de los nervios. La solución no podía ser más Hollywood: Entrar en casa tras un día de barbacoa y verlos en la televisión. Dicen que no es lo mismo, y es cierto, pero vivir en Los Ángeles tiene sus ventajas porque los fuegos vienen acompañados del concierto de John Williams con los Boston Pops. A todo volumen para paliar el ajetreo de la calle, Melón se quedaba como un bendito, tan extasiado como yo con un menú de Barras y Estrellas, Copland y algo de Williams. Melón murió el día de la Hispanidad o como se llame ahora, que en eso soy de la vieja escuela. Pero John Williams volvió esta semana a nuestras vidas, o a mi vida y a su recuerdo, con un concierto en el Disney Hall con la Filarmónica de Los Ángeles.

El oso mitómano: Los paraguas de Woody Allen

El oso mitómano: Los paraguas de Woody Allen

Querido diario:

No sólo de Hollywood viven los osos y Ovedito se ha pegado una escapada por Londres siguiendo a sus maestros. Al fin y al cabo cada vez son menos los rodajes en Los Ángeles. Al menos los rodajes de alcurnia, con directores de verdad porque de anuncios y estas cosas siempre pilla. Pero rodajes con alguien como Woody Allen… ya ni tan siquiera en su adorada Nueva York sino a Londres. Le habían dicho que se llevara paraguas pero el sol reinaba. Y pilló a un Woody que echaba las muelas. No literalmente porque al genio de “Annie Hall” y de “Manhattan” ya lo ha pillado talludito, 73 años que se dicen pronto. Se notan en ese sonotono que lleva en la oreja y en los andares frágiles, hasta un poco desorientados. Pero que gustito da estar cerca de uno de tus mitos. Lo mismo debe de pensar esa pareja de gallegos que pasan por el rodaje más despistados que dos pulpos en un garaje, turistas en Londres a pesar de la crisis y que se quedan a ver si le sacan una foto con el móvil. Se han coscado del rodaje porque muy listo Woody al buen tiempo le ha puesto mala cara y se ha marcado una enorme máquina de hacer llover que le solucione la papeleta. Porque el rodaje de la película, para variar sin título, todavía pedía para hoy el día de más lluvia.

Rocco y sus estrellas: Escuela de guerrilleros

Rocco y sus estrellas: Escuela de guerrilleros

Querido Teo:

Hay eso que se llama cine guerrilla y esa otra variedad que se debería de llamar cine de guerrilleros. El primero es el más cacareado, Robert Rodríguez como mejor ejemplo. La mayor parte de las veces un sustituto de cine barato. Posibilista. Si funciona es una obra de arte que sólo el ingenio de una buena escaramuza hizo posible. Y si no funciona… ya se sabe, no todas las batallas salen victoriosas. Pero el cine de guerrilleros lo forman esas gemas nacidas de la locura de alguien que lo quería todo y no paró en nada para conseguirlo. Guerrilleros como Francis Ford Coppola en su magnífico “Apocalypse Now” o Werner Herzog y su “Fritzcarraldo”. El primero se ha dado a la bebida, o al menos a sus vinos, pero el segundo es lo que nos gustaría pensar del Che si siguiera vivo. Como ejemplo ahí está la última locura de este realizador alemán: su escuela de guerrilleros. El costo es elevado, 1.450 dólares por cabeza por un finde, el del 8 al 10 de enero, de clases. Pero promete ser un buen regalo de reyes si tienes lo que hay que tener para participar. Y no me refiero sólo a tiempo y dinero. El que avisa no es traidor.

Las crónicas de Ray: Tumba deseada, homenaje de tapadillo y Pixar en el Juzgado por un flexo

Las crónicas de Ray: Tumba deseada, homenaje de tapadillo y Pixar en el Juzgado por un flexo

Querido Teo:

De vuelta a la tumba. Y no me refiero a la nueva oleada de películas de zombies que nos amenazan, con “Zombieland” a la cabeza queriendo quitar el trono a “Shaun of the dead” en ese nuevo género híbrido entre comedia y terror. Ni tampoco me refiero a los paseos del cuerpo de Michael Jackson finalmente enterrado (a falta del cerebro, que insisto, sigue por ahí en un tarro de cristal) en el cementerio Forest Lawn de Glendale, California, tras setenta días de dar vueltas de un lado para otro.

El oso mitómano: Sé lo que hiciste este verano

El oso mitómano: Sé lo que hiciste este verano

Querido diario:

No todo iban a ser playas, paellas y sangría. Ovedito, como buen oso fiel a sus pasiones, ha pasado un verano de cine. Literalmente. Entre estrenos de palomitas, con su ración de explosiones y cosas que se convierten en robots y superhéroes en pijama, Ovedito ha tenido tiempo de cultivarse el espíritu e ir a escuchar la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles. Nada menos que al mítico Hollywood Bowl y a escuchar al no menos legendario John Williams, que ha hecho ya una tradición, el dirigir un concierto anual en este escenario al aire libre que ha conocido a tantos y tantas estrellas de cine.