De mucho le han servido a Paul Bettany sus excelentes trabajos en "Una mente maravillosa", "Master & Commander" y "Dogville" para hacerse un hueco en la retina y memoria del cinéfilo. Pero lo que parece que más le ha conducido después de todo para intervenir en esta película no han sido sus dotes interpretativas dramáticas, sino las de parlanchín charlatán que tan bien enardecían a los espectadores de la medieval "Destino de caballero". Y esto es porque en su papel de sacerdote impío metido a actor con ganas de saber la verdad, que no es poca contradicción, la mejor escena de esta película es la de la última representación teatral en la que su arenga nevada revela el misterio de Wells. Un misterio que no arrastra con él al espectador, un secreto encerrado en un cofre cuya cerradura se abre a voces, de liviano tonelaje, un buen intento de strike que lamentablemente se queda en bola. Para misterio el de la presencia de la chica de espaldas del cartel de la película, que aunque es una imagen bonita no ha lugar en el discurso del film. La segunda película en lo que va de año que tras "Ríos de color púrpura 2" en su cartel nombra a la también película "El nombre de la rosa" como inspiración, en lo que más bien es una profanación. Pero visto lo visto y parafraseándolas: Si te gustó "El nombre de la Rosa"... ¿qué esperas para volver a verla?